La leyenda del cocodrilo en Nueva York

Todos han escuchado, al menos una vez, hablar sobre los Alligator en las alcantarillas de Nueva York. ¿Pero quién de ustedes sabe la verdad que se encuentra dentro de este rumor? Y, sobre todo, ¿es solo una leyenda de terror o no?

La leyenda del cocodrilo en Nueva York

La historia detrás de la leyenda del cocodrilo en Nueva York

En 1935, un grupo de jóvenes neoyorquinos sacaba nieve de las calles para arrojarla en una alcantarilla. Uno de ellos vio algo grande moviéndose en el fondo y decidió bajar los escalones para revisar el área. La luz que se filtraba en profundidad era pequeña y el chico dio un paso adelante en la oscuridad con un paquete de fósforos.

Al llegar a una curva, vio una larga cola que giraba y comenzaba a perseguirlo. Los gritos del chico alertaron a los otros que bajaron a las alcantarillas para ayudar a rescatar a su amigo.

Nadie estaba preparado para lo que vieron: un gran cocodrilo había aterrizado a su compañero y con sus mandíbulas estaba devorando su pierna. En grupo se arrojaron sobre la bestia, armados con palas, y después de docenas de disparos lo mataron.

Un policía, Jeff Pearson, escuchó los gritos de terror que venían de  la alcantarilla abierta y fue a ayudar a los muchachos a sacar a su amigo. Afortunadamente, el chico se salvó, pero las mordidas del cocodrilo fueron tan profundas que obligaron a los médicos a amputarle la pierna derecha.

El policía, con la ayuda de Teddy May, superintendente de las alcantarillas de Nueva York, logró sacar el cadáver del caimán y las noticias terminaron en todos los periódicos de la época.

Durante los años 40, los avistamientos de estas criaturas crecieron dramáticamente. Gente que dijo haber visto caimanes rugiendo en los contenedores, en las calles cercanas al puerto, otros que dijeron que habían sido atacados y perseguidos por ellos. Pero hasta la fecha, solo el caso de 1935 se considera real.

Para los animales del género, el sistema de alcantarillado es el hábitat perfecto para incubar huevos y para la proliferación en general. Se cree que, hasta la fecha, en las alcantarillas de la Gran Manzana, pueden vivir aproximadamente entre 100 y 300 caimanes.

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